Las sinfonías

26 05 2008

La genialidad de este compositor sin lugar a dudas lo ha colocado con justicia en un Olimpo en el que muy pocos privilegiados pueden moverse con la soltura con la que el lo hacia, sus composiciones son, una muestras de genialidad de vida de vitalidad y vigor que arrastran al oyente, espectador que permanece atónito ante la avalancha de notas, armonías sonidos que como una cascada caen sobre él, no Beethoven no es un músico para se escuchado en un cd, es un compositor que debería ser venerado en las salas de conciertos, con una orquesta sinfónica que no interprete, que ataque, ejecute sus obras con pasión, y que transmita al publico toda la riqueza, toda la variedad cromática que en esos sonidos se encierran, Beethoven no es un compositor que gestara bonitas melodías, no eso es para los mediocres, para los que no ven en las siete notas sino una herramienta de trabajo, él va mas allá, mucho mas allá, y es su música una imagen vivida de aquello que el compositor quiso que contempláramos, solo hay que cerrar los ojos y ahí en surgiendo de la nada aparecerán las imágenes que el compositor contemplo alguna vez, mientras escribía su música, o tal vez en las que pensó encerrado en su oscuro estudio, mientras iba combinando signos, sonidos para que en la partitura quedara grabada esa música que habría de fascinar no solo a su generación, si no al mundo entero, a todo aquel que ha sido tan afortunado como para escuchar su música.
Quien era, un genio que siempre, pese a ser músico tubo problemas de oído y que a los cuarenta y cinco años se quedaría completamente sordo, un personaje que en medio del brillo de la corte vienesa vivía una vida de espaldas a esa pompa y boato, un hombre huraño encerrado en su interior, pero a la vez deseando volcar todo su genio, ofrecer al mundo esos sonidos que dentro de su cabeza retumbaban, que después en una partitura eran aclamaros por el publico de su tiempo, que hacían que nos poderosos se inclinaran respetuosos a su paso indiferente, un hombre que caminaba oscuro por una Europa convulsa, que creyó en hombres como Napoleón, la promesa de acabar con el nepotismo de las viejas monarquías europeas, que acabaría siendo un ambicioso de poder mas, sin lugar a dudas los genios son peculiares y si en ese sentido se mide la genialidad, Beethoven debió ser él más grande que ha conocido la historia, ya solo el hecho de descollar en la época en que le toco vivir, compartiendo el panorama musical con genios de la talla de Schubert, Haydn o Bach dan solo una ligera idea de la calidad de las composiciones de este músico, debemos tener en cuenta que en aquellos tiempos no existían las casas discográficas, los músicos Vivian a expensas de mecenas que cubrían sus gastos, para los cuales componían música, otro de los recursos eran las interpretaciones en concierto y la venta de sus partituras, en cualquier caso una competencia feroz por alcanzar los favores del poderoso que podía solucionar con ese mecenazgo las necesidades económicas de cualquier músico de la época, Beethoven vivo en esa época y como sus contemporáneos se vio sometido en parte a ese sistema, sin embargo no afecto el mismo a su espíritu ni a sus composiciones, que han llegado hasta nosotros, que somos afortunados de poder asistir a una sala de conciertos, o en el peor de los casos comprar un cd y disfrutar de la música, de la sublime música de este genio.

Las sinfonías, las nueve sinfonías, son todas ellas muestras del talento del que hacia gala este genial Vienes, así cada una de ellas se titula, bueno lleva un nombre que nos da pistas sobre por donde van a ir los derroteros de la música y aunque no se acompañen de imágenes en cualquier caso, es nuestra mente, si usamos la imaginación desfilaran las imágenes que las inspiraron, estamos no ante la obra únicamente de un compositor genial, es un maestro del color, del paisaje de los cuadros mitológicos, capaz de plasmar con su música, mas que sonidos imágenes vividas.

Una tras otra, hasta un total de nueve sinfonías, todas ellas obras maestras en las cuales las orquestas hayan un desafió a su capacidad de interpretacion, un lujo compositivo al que cualquier director esta deseando hacer frente… Al contrario que otros compositores contemporáneos no seria un genio precoz, si primera sinfonía no la compuso hasta 1800 cuando contaba ya treinta años, y al contrario que compositores como Haydn que superaría el centenar de estas piezas Beethoven tan solo compuso nueve, sin embargo esta exigua cantidad alcanzaría mayor éxito que la abultada cantidad de su coetáneo, sin que pretenda desmerecer el trabajo del mismo, en cualquier caso con tan solo nueve sinfonías el trabajo de este músico nacido y educado en Viena sigue presente en los programas de la mayoría de las orquestas sinfónicas del mundo.La primera de todas estas sinfonías mantiene la estructura clásica de una sinfonía, con el añadido de los clarinetes, en cuanto a la composición en si mantiene los valores del clasicismo, siendo una obra que triunfara por sus connotaciones de continuidad, con su siguiente composición, la Segunda sinfonía, pese a que seguramente todo el mundo sabe lo que es una sinfonía me voy a permitir este pequeño inciso… básicamente una sinfonía es una composición que se compone de cuatro movimientos, estos son un adagio, una pieza, que en la mayoría de las ocasiones es alegre, dinámica, llevándonos con un ritmo vivo que se coloca el comienzo de la partitura, con ella nos introducimos en el espíritu de la música, de la historia que el músico quiere hacernos llega, la siguiente seria un largo o larghetto, esta pieza es mas relajada, un descanso de la vitalidad del comienzo, que seguramente necesita cualquier orquesta que aborde la interpretacion de una sinfonía, y por supuesto él publico que la escucha, así hemos hecho la primera transición, y ahora la música es sin duda relajada, para dar paso a un Scherzo, un ritmo que va tomando de nuevo brío, es como arrancar un vehículo, poco a poco vamos acelerando, para llegar al momento final, que casi siempre es un alegro molto, una pieza que se podría comparar a las tracas finales de los fuegos artificiales, en el participa toda la orquesta, se pueden recuperar fragmentos de las partes anteriores y sin lugar a dudas no hay sensación comparable en la música a la del final de una sinfonía. Tras este paréntesis, seguiré con la segunda de las sinfonías de este compositor, esta obra sé vera marcada por dos hechos fundamentales, la aparición de sus hermanos, con los cuales mantendría una tensa relación, que acabaría llevándoles a los tribunales disputándose la custodia de un sobrino del compositor, y por otra parte de los primeros síntomas de la sordera que le habría de acompañar hasta el final de sus días, pese a todo esta segunda sinfonía significaría la consolidación de la carrera del músico, reconocido ya como un genio, abriendo camino a sus siguientes composiciones, las cuales, si bien hoy se presentan en un orden establecido, no fueron compuestas siguiendo ese mismo orden o numeración, en cualquier caso la siguiente ya con titulo seria la tercera, la conocida como la heroica, en esta pieza plasma el compositor las convulsión que agita el mundo en el que vive, un mundo en el que las naciones se enfrentan en cruentas guerras, que acaba de saludar la caída del régimen revolucionario en Francia, que de ser una utopía paso a ser una sangrienta realidad, un nido de conspiraciones y delaciones, Napoleón llegara con la promesa de un nuevo orden y muchos serán los que crean en sus palabras, si bien este orden, se ha de instaurar por la fuerza de las armas, de nuevo una guerra que asola los campos de Europa, en la tercera, la Heroica, el compositor traslada sentimientos tormentosos que forman parte de esta música, una música vibrante llena de vitalidad, en al que el músico ya es un narrador, de la historia de su tiempo, el Réquiem es la segunda parte de esta composición y en ella se inspiraría el músico a la hora de dar el nombre con el que ha pasado a la historia, tras ella la cuarta, si bien es una composición no muy conocida no es por ello su calidad es inferior si bien las que la siguen la quinta y sexta serán mucho mas populares, la primera de ellas la quinta cuyos sones iniciales todo el mundo conoce, por su brillantez y sonoridad, una obra entre todas ellas extraordinariamente bella, una sinfonía que básicamente emplea como ritmo o formula el alegro, en sus diversas intensidades, cuyo solemne final, es sin lugar a dudas una de las composiciones mas logradas de la música clásica, convirtiéndose en un clásico entre los clásicos, una obra cuyo ritmo trepidante desde el primer compás al ultimo la convierten en una de las mas preciadas del publico, y sin lugar a dudas de más difícil ejecución, pero esta solo es la primera mitad de estas composiciones cuya siguiente obra es la Pastoral, lo cierto es que no todas las sinfonías de Beethoven se conocen por un nombre, sin embargo en esta caso es uno en el que la denominación mejor define la obra, Pastoral, todo en ella nos trae recuerdos del campo, de la vida en la naturaleza, de hecho las diferentes partes que la componen llevaron por primera vez títulos alusivos a lo que el compositor quería expresar con su música, así la primera parte con la que ser abre es un despertar de apacibles sentimientos al llegar al campo, pasando a una escena junto al arrollo, animada reunión de campesinos, truenos y tormenta y al final el himno de los pastores, sentimiento de alegría y gratitud después de la tormenta, títulos que todos ellos dan solo una pobre idea de lo que esa música representa en sus notas perfectamente, si bien de nuevo las sinfonías octava y novena son obras geniales, no será hasta llegar a la ultima, la novena, que el compositor alcance su máximo nivel compositivo, la novena sinfonía es en toda su extensión la obra que culmina toda una vida, en todas sus partes captura desde el primer compás al oyente que no puede sino dejar que la música avance, a sabiendas de que la parte coral que culmina esta obra esta a punto de llegar, una pieza coral, el himno a la alegría, que a conocido múltiples versiones, pero que sin lugar a dudas debiera ser escuchado en su contexto como final de esta sinfonía, solo así podremos saborear esta composición en toda su espléndida hermosura, la historia cuenta que en el momento en que se presento al publico por vez primera el compositor había perdido el oído por completo, pese a lo cual el mismo dirigió la orquesta, que concluyo la pieza pese a que el músico seguía dirigiéndola, y recibiendo los aplausos entusiasmados del publico, que la escucharía por vez primera.Nueve sinfonías, nueve piezas musicales que cada año se escuchan por todo el mundo que se pueden encontrar dentro del programa de las mejores orquestas sinfónicas, por la calidad y la acogida que siempre reciben del publico…Hace unos años salto la noticia de la existencia de una décima sinfonía atribuida a Beethoven, una obra inconclusa, que se había completado, siguiendo las directrices que el músico aplicaba a su música, sin embargo, se mantiene como numero de las sinfonías de Beethoven el de nueve. Nueve Obras maestras, que si bien no es posible escuchar en su medio natural en una sala de conciertos con una Orquesta Sinfónica, siempre se podrán apreciar con la nueva tecnología de reproducción que nos la lleva a casa.  

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